Las direcciones de Protocolo de Internet (IP) son el modo en el que se identifica, exclusivamente, a cada dispositivo -Computadores, Celulares, GPS. etc.- en la red.

Las direcciones IP fijas o estáticas son asignadas a los dispositivos, sin que ella cambie en el tiempo. Por ejemplo, en la versión IPv4, a un computador se le asigna una dirección IP 183.110.2.255, esta dirección no cambiará en el tiempo, a menos que lo decida el administrador del servicio. Ahora, las direcciones IP dinámicas se adjudican a los dispositivos cambiando en el tiempo. Por tanto, si tomamos el ejemplo anterior dicha dirección IP puede cambiar a 183.110.2.202, o a otra disponible.

Las direcciones IP fijas están asociadas a máquinas que consumen y dan servicio,

requiriendo IP fijas para evitar ambigüedad en la red. Se podría asociar una IP fija a un

nombre único que permite identificar a esos servidores bajo el sistema DNS. Tal es el caso

de servidores empresariales o institucionales.

En cambio, los usuarios que consumen servicios de la red pero no dan servicios -residentes o pequeñas empresas- usan la red para intercambiar información sin que ello exija la asignación de una dirección de IP fija, entonces una dirección dinámica es suficiente.

En caso de requerir una dirección de IP fija, se debe realizar la solicitud a un ente que administra la disponibilidad de estas direcciones. En cambio, para acceder a una IP dinámica, basta con solicitar el servicio a la empresa de telefonía local.

¿Cuáles son las diferencias?

Usar las direcciones dinámicas obedece a las limitaciones de disponibilidad de direcciones IP, bajo IPv4. A los usuarios domésticos se les rota las direcciones IP aleatoriamente, a partir de las estadísticas de conectividad de los computadores en la red, generando una sensación de constante conexión, aprovechando la desconexión de otros usuarios en un momento dado. Lo ideal es que todos los dispositivos tengan una IP fija, y eso dependerá de cuándo se implemente el IPv6.