Algo que debe llamar la atención a los usuarios comunes de los servicios de Internet, es el referido a los nombres que se les asocian a las páginas web. Ejemplo común de ellos puede ser: www.ejemplo.com. Otra curiosidad común es quién y cómo se administra eso.

Enmascarando las Direcciones IP

El Sistema de Nombres de Dominio -o Domain Name Systems (DNS)- es un servicio que permite hacer más humana la identificación de los sitios web. Este consiste en ofrecer la posibilidad de superponer un nombre o etiqueta a una dirección IP existente, evitando la memorización de combinaciones de caracteres alfanuméricos que identifican a un computador, por una nomenclatura que relacione dicho nombre con el servicio que presta, sin importar dónde se encuentre en el planeta. Tanto la dirección IP asignada a un computador, como el nombre que se solapará a tal dirección, serán únicos.

Las direcciones IP son fijas o dinámicas, se consideran apropiadas para superponerles DNS las direcciones fijas, ya que estas generan una dependencia funcional, en el tiempo, entre estos dos identificadores. Un caso emblemático es la relación entre www.google.com y 172.217.15.196.

Un procedimiento clásico es que luego de configurar el servidor donde alojará los servicios web de su organización, debe obtener una dirección IP fija con capacidad suficiente de subir y bajar paquetes de información. Finalmente debe adquirir el DNS que desea usar para identificar su servicio. Esto último implica verificar si el nombre que desea utilizar no está apropiado por otro usuario. Esta solicitud se realiza consultando al servidor DNS, este no es otro que un servidor que tiene catalogados todos los DNS del planeta.

Los costos para adquirir un nombre en el DNS varían por la localidad. Es posible solapar una dirección IP dinámica a un nombre DNS, paro resulta engorroso mantener su vínculo constante por la volatilidad con que cambiarían esas direcciones.