El Protocolo de Internet (IP) es un conjunto de reglas que permiten la comunicación entre computadoras. El Protocolo de Internet de Versión 4 (IPv4), aunque es la cuarta versión del Protocolo, realmente fue la primera implementación exitosa que se logró sobre la base de este modelo. Está compuesto por una estructura que garantiza la consistencia y la integridad del paquete de información que se encuentra encapsulado.

Características del IPv4

Entre los registros que contienen la cabecera de la estructura del IPv4, se encuentra las direcciones de origen y destino del paquete. Tales direcciones tiene un tamaño de 32 bits. Esto significa que si establecemos todas las combinaciones posibles, la cantidad de direcciones que se pueden asignar a cada computador en el planeta no superaría los 4.300 millones, y justamente ya ese número de direcciones se han agotado oficialmente el 3 de febrero del año 2011, obviamente por la cantidad de máquinas que exigen conectividad en este momento.

Esto incluye no solamente computadores tradicionales y servidores, sino que a eso se le ha

unido cualquier cantidad de dispositivos que demandan direcciones IP para estar conectados

a la red, tal es el caso de celulares, televisores, GPS, por citar algunos, que forman parte de

una nueva modalidad de servicio llamado Internet de las Cosas (IoT).

Vida útil del Protocolo IPv4

Visto de esta manera, pareciera que la IPv4 tenía partida de defunción desde temprana edad, pero por alguna razón, aún no bien aclarada, se popularizó hasta estos días. Lo cierto es que este protocolo todavía se utiliza y el mercado se resiste a migrar al protocolo que se supone tiene una capacidad de crecimiento exponencial, como lo es el IPv6.

Aunque es un hecho el agotamiento de la direcciones IPv4, se ha podido comprobar que existe un enorme desperdicio de IPv4, direcciones sin uso a pesar de haber sido asignadas, y se debe a la incorrecta distribución inicial por países, instituciones y empresas.